
... con un fuerte impulso vertical el hombre se elevó por encima de las ramas peladas de los sauces y una embriagadora alegría inundó su corazón al superar las últimas cornisas de los edificios de ladrillo rojo.Observó sin nostalgia las blancas montañas de su triste niñez y un pensamiento oscuro pasó como un relampago por su imaginación: así, pues,esto es la muerte -murmuró- y al mover los labios los notó frios y extraños como si ya no le pertenecieran
No hay comentarios:
Publicar un comentario